En esta ocasion hablaremos de un tipo muy concreto de acne; la rosacea. También llamada “cuperosis”, o acne rosacea es una dermatosis crónica de origen aun no conocido, caracterizada por un componente vascular y una erupción de tipo acneiforme que afecta la cara (rara vez otras áreas como cuello, V del escote, espalda y cuero cabelludo). Suele acompañarse de problemas oculares.
Aunque puede afectar a cualquier edad predomina en la mediana edad , alcanzando su punto máximo entre los 40 y 50 años, y afecta mayoritariamente a mujeres de piel clara.
Pese a que la causa no es conocida, se la ha relacionado con factores hereditarios, luz solar, calor, frío, estrés, comidas calientes, bebidas alcohólicas, estímulos intrínsecos como las emociones intensas, demodex folliculorum, etc… Un factor importante parece ser la alteración en la microcirculación.
La secuencia hipotética del desarrollo de la rosácea sería que debido a factores medioambientales en un individuo susceptible, se produciría dilatación de vasos de pequeño tamaño. La fragailidad de estos vasos, llevaría a una liberación de substancias potencialmente inflamatorias que conduce a linfedema, el cual produce más inflamación, aumentando el daño de la piel.
En la piel la rosácea se manifiesta en tres estadios:
Estadío I: en el cual se manifiesta eritema persistente y telangectasias.
Estadío II: además de las manifestaciones anteriores se presentan pápulas inflamatorias, pústulas que aparecen en brotes persistiendo semanas.
Estadío III: en esta etapa hay nódulos inflamatorios con infiltración, en el caso de los varones se produce a nivel de la nariz, una proliferación de las glándulas sebáceas provocando el rinofima.
Se puede producir afectación ocular que se manifiesta como queratitis, conjuntivitis, iritis. Hay alteraciones funcionales del tubo digestivo y del hígado.
Hay dilatación de los vasos cutáneos, infiltrado inflamatorio perivascular y posteriormente alteraciones en la parte superior de los folículos de la piel.
Otras dos variantes son: el edema facial persistente y la rosácea lupoide.
El diagnóstico es clínico y solo en casos dudosos se realiza un estudio histopatológico. El diagnóstico diferencial incluye el acné vulgar, dermatitis perioral, lupus eritematoso y erupción polimorfa lumínica.
El tratamiento tópico y tipico se realiza con Metronidazol, Eritromicina o Clindamicina; últimamente se está viendo buenos resultados en los tratamientos con el Acido Azelaico al 15-20% especialmente en la rosácea papulo pustulosa.
Los retinoides tópicos como la tretinoina al 0,025%, la isotretinoina al 0,2% y el retinaldehido, mejoran las lesiones inflamatorias y disminuyen el eritema, aunque en las primeras semanas pueden aumentar el número de lesiones.
Los antibióticos sistémicos como tetraciclina 250-750 mg/día, minociclina 100-200mg /día, metronidazol, 250 mg cada 12 horas claritromicina, 500 mg/ día, como inicio de tratamiento y después 250mg/ día de mantenimiento. La probable relación con el H. pylori podría explicar el beneficio de la claritromicina y el metronidazol por vía oral. En casos resistentes se puede utilizar la isotretinoina a una dosis de 0.5-1mg /día (no en pacientes con afectación ocular). En los casos de flushing está indicado el uso de la flunarizina.
Es necesario indicar que el paciente debe evitar los factores agravantes como el alcohol, bebidas calientes, comidas picantes, calor y sobre todo el sol.
Para el rinofima debe realizarse tratamientos laser o quirurgicos. En las telangectasias se utiliza electrocoagulación y láser con excelentes resultados
