El acne y las impurezas de la piel son el principal problema de la juventud. Lo mas importante para prevenir acne son la limpieza y una correcta tonificación son la parte más importante.

Durante la adolescencia es cuando conviene extremar los cuidados de la piel. Unos buenos consejos  contribuirán a su correcto mantenimiento. Así, si la piel es sana y sin granos, hay que usar una crema hidratante ligera con filtro solar cada mañana y limpiarse la cara con un gel específico por la noche.

El gel limpiador y el tónico clarificante, son los mejores aliados contra los puntos negros. La crema antiimpurezas ayuda a limpiar y tonificar nuestro rostro. Es importante acudir al dermatologo en el caso de que se presente un caso de acne para prevenir su formacion.

Como consejo importante, nunca hay que tocarse los granos. Estos desaparecen, pero las cicatrices son dificiles de eliminar. Cuando hay erupciones, conviene extremar las precauciones con la influencia que ejerce el sol en nuestro rostro ya que puede estimular la producción de sebo y, si hay marcas, las pigmenta y hace mucho más visibles.

Todos los cosméticos que se utilicen deben ser libres de aceites. A esta edad, la piel responde muy bien al sol, pero no con exceso. La protección solar debe ser de factor 15, como mínimo. Una o dos veces por semana hay que aplicarse un exfoliante, seguidos de mascarillas limpiadoras acne o desincrustante en las zonas más grasas.

El daño ocasionado por el sol se agrava en los más jóvenes y por esto conviene extremar la vigilancia y la prevención, puesto que tienen una piel mucho más delicada y expuesta a los agentes externos. Hay que tener en cuenta que los daños a tan temprana edad son irreversibles. Los niños están expuestos tres veces más que los adultos a los rayos del sol, debido a que pasan mucho tiempo en exteriores, ya sea jugando o realizando deporte, por lo tanto es necesario y obligatorio el uso diario de protectores solares especializados para evitar que los daños sean irreversibles. Conviene recordar que el 75 por ciento del tiempo que pasamos exponiéndonos al sol transcurre dentro de los primeros 20 años de vida.